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martes 4 de diciembre de 2007

GRANDES DISEÑOS

































lunes 26 de noviembre de 2007

LA HISTORIA DE UN DIOS DE SANGRE


¿MOLOC O JEHOVA?:
LA HISTORIA DE UN DIOS DE SANGRE



Por años se había creído que Moloc y Jehová eran la direfencia entre la barbarie
y la iluminación de un pueblo, del Pueblo de Sión, al dejar de adorar a un
demonio sangriento y entregarse al culto de un dios todopoderoso que los había
elegido como su gente predilecta. Sin embargo, recientes descubrimientos parecen
comprobar que Moloc nunca existió como tal, sino que se ha tratado siempre del
propio Jehová, en uno de los tantos errores que se han cometido en la
interpretación de la historia humana.
"Géenna" es una palabra griega usada para describir un lugar de castigo o
tortura. Este mismo concepto es usado por los antiguos judíos con el vocablo
hebreo "Ge Hinnom", alusivo al valle de Hinom, cerca de Jerusalén. Dicho lugar
fue en el pasado un activo sitio de culto, en donde los judíos sacrificaban y
quemaban a sus hijos primogénitos y a niños pequeños al dios Moloc, un demonio
venerado por pueblos esclavos que exigía mucha muerte y mucha sangre como forma
de liturgia (2 Crónicas. 28:3; 31:1, 6).
Hinom terminó siendo conocido también con el aterrador nombre del "Valle de la
Matanza". Los relatos de tiempos bíblicos hablan que los cadáveres de los
asesinados en honor a Moloc eran enterrados hasta que el sitio no daba a bastos,
mientras que otros debían quedar a la interperie, convirtiéndose en comida para
las aves carroñeras: "Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos,
dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi
nombre, mancillándola. Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en
el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa
que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. Por tanto, he aquí vendrán días, ha
dicho Jehová, en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino
Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar. Y serán
los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las
bestias de la tierra; y no habrá quien las espante. Y haré cesar de las ciudades
de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la
voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada" (Jeremías
7:30-34).
El lugar de muerte y crema constante, alimentada por contínuas cargas de azufre,
fue llamado "Seol". Miles y miles de muertos ardían en el "Seol"; todos ellos
sin sumarles los otros tantos miles de animales que seguramente eran
sacrificados en el mismo período para tal divinidad. Este panorama infernal sólo
se ha vuelto a ver en algunos pueblos centroamericanos de los tiempos
precolombinos.
Tal era la cantidad de cadáveres apilados en el valle, que se optó por
quemarlos, naciendo así la tradición holocáustica de la quema ritual del cuerpo
sacrificado. Con el pasar de los años llegó a ser un lugar que funcionaba
simultáenamente como sitio sagrado y como el depósito de deshechos de Jerusalén,
a usársele para quemar basura y cadáveres.
El espectáculo que debía haberse visto entonces era ciertamente sobrecogedor,
una postal terrorífica de fuego, muerte e inmundicia, con columnas de humo negro
y vapores fétidos provenientes de la crema y la podredumbre. Los judíos habían
configurado la idea de un Infierno desde la cultura Persa y Babilonia, pero con
esta nueva fuente de inspiración, van decorando su idea del averno con las
características azufreras y piromaníacas con que hoy se identifica popularmente
al reino del Diablo. En otras palabras, el sagrado valle de Hinom es el Infierno
bíblico. Más aún lo fue, cuando la tradición del valle incorporó la posibilidad
de sacrificar a los niños arrojándolos directamente al fuego, aún vivos.
Se supone que Moloc era deidad amonita y moabitas, denominada Milcom en otros
casos. El valle de Hinom es llamado también Tofet. Allí, el Rey Salomón edificó
altos lugares altos donde posteriormente eran sacrificados los niños en honor de
los ídolos, representados en varias estatuas que los hijos de Amón habían
erigido como dioses. De todos ellos, el que más veces cita la Biblia es Moloc,
símbolo de este culto judío infanticida: "Antes pusieron sus abominaciones en la
casa en la cual es invocado mi nombre, contaminándola. Y edificaron lugares
altos a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar
por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc; lo cual no les mandé, ni me vino al
pensamiento que hiciesen esta abominación, para hacer pecar a Judá" (Jeremías
32:34-35). Esta estatua, según la leyenda, era de bronce y tenían cabeza de
becerro. Para el sacrificio, calentaban con antorchas sus manos extendidas hasta
colocarlas al rojo vivo, y después depositaban sobre ella el cuerpo del niño o
bebé elegido para el sacrificio, donde le esperaba, evidentemente, una horrible
y nada de rápida muerte. Reyes de judá como Acaz y Manasés, incurrieron en esta
práctica sacrificando a sus propios hijos.
Sin embargo, dada las diferencias que la Biblia establece entre Moloc y Jehová,
nunca se había tenido la sospecha de que pudiesen tratarse de lo mismo. De
hecho, el Dios de los Judíos reclama constantemente contra el culto al demonio
infanticida: "No des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines
así el nombre de tu Dios" (Levítico 18:21). O bien: "Cualquier varón de los
hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere a
alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo
apedreará. Y yo pondré mi rostro contra el tal varón y lo cortaré de entre su
pueblo, por cuanto dio de sus hijos a Moloc, contaminando su santuario y
profanando mi santo Nombre... con todos los que se prostituyeron con Moloc"
(Levítico 20:2-5).
Cuando el Rey Josias dicta una severa orden de prohibición de cualquier tipo de
sacrificios humanos en el valle de Hinom, el lugar se usaría de ahí en adelante
sólo como basurero y depóstio de desperdicios, pero también recibiría los
cuerpos muertos de animales y de criminales que habían sido ejecutados sin
sepultura. Se habían convertido así en un lugar aborrecible, desagradable a los
sentidos, y con un pasado macabro, donde el fuego ardía día y noche consumiendo
la basura y la carne muerta. Era el Infierno de Moloc... "Pues es mejor que se
pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en Gehenna"
(Mateo 5:29). De ahí en adelante, los sacrificios pasan a ser de preferencia con
animales y en honor a Jehová... ¿Por qué este cambio de hábito y de dios?
El "Gehenna" pasa a ser así , también, la promesa de una amenaza, de un fuego
apocalíptico, temible. "Y la Muerte y el Hades fueron lanzados al lago del
fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de
la vida fue lanzado al lago de fuego" (Apocalipsis 20:14-15).
Los arqueólogos han descubierto, sin embargo, que la expresión "Molloch",
original de Moloc, no se refiere particularmete a una ídolo o demonio como lo
sugiere erradamente la Biblia, sino que más bien al tipo de culto que incluye el
sacrificio de niños y la quema ritual de los cuerpos. Y este culto está
relacionado (y aquí viene lo sorprendente), ¡con el propio Jehová!.
Efectivamente, la inexplicada ausencia de representaciones arqueológicas y
artísticas de Moloc ha quedado explicada a fines de los años '90, cuando una
serie de hallazgos y nuevas teorías permitieron armar el rompecabezas y
descubrir que la existencia de Moloc estaba siendo forzada a partir de las
imprecisas afirmaciones bíblicas más que en los descubrimientos. El término
"Molloch" era así el tipo de culto rendido a Jehová; el valle del Hinam era el
lugar de veneración del Dios Judío y el fuego de Gehennna no era otra cosa que
su propio fuego... Moloc siempre estuvo entre ellos y entre nosostros, hasta
nuestros días.
Ahora todo calza. Incluso los simbolismos bíblicos, como la entrega para el
"sacrificio" que hace el propio Jehová con su hijo Jesús. La cruel petición
hecha a Abraham de asesinar en su honor a su primogénito y la complacencia de
este Dios Judío hacia masacres en masa, como la de Persia en los tiempos de
Esther, son algunas de las manifestaciones de criminalidad ritual propiciada por
este Moloc que ha maquillado su identidad de la mano de los nuevos judíos
jerosolimitanos, que han olvidado de algún modo los horrores del valle de las
Matanzas que alguna vez les fue atractivo.
Esto explica también que en fases decadentes de algunas culturas que asimilaron
en su sociedad a los judíos, como fenincios y catagineses, comenzaran a
practicar progresivamente el infanticidio molocquiano en sus rituales, dentro de
cavernas-templos, con ceremonias que incluían la quema de fetos y neonatos, en
honor a las personalidades del dios Baal, ahora asociado injustamente a un
demonio, a Moloc, pudiendo salir de allí la versión demonizada de esta antigua
divinidad: Beelzebut (Baal - Zebut). Esto coincide con la exapansión del
monoteísmo jehovítico por algunos pueblos del Mediterráneo.
La idea de la absorción de energía vital por medio de la sangre es un concepto
típico del judaísmo. Es practicado entonces a través de la tradición
molocquiana, pero subsiste hasta nuestros días en el ininterrumpido sacrificio
de animales en honor a Jehová, en la cocina "kosher", que sólo les permite comer
carne de animales sacrificados ritualmente, y por supuesto, en los holocaustos,
que requieren la quema completa del cuerpo de la bestia ofrecida a Jehová.
Encontramos así otra explicación a la criminalidad propia del Pueblo de Sión,
como un deber molocquiano alojado precisamente en su arquetipo de pueblo
jehovítico, de Pueblo Judío. Moloc, aquel demonio que no era otro que el propio
Jehová, encarna también la esencia orgánica de esta raza criminal y
fundamentalistas, al vivir a expensas de la energía y la capacidad de otros, al
usufructura de la vitalidad de las masas humanas y al tener una vida que
podríamos catalogar de "vampírica", porque Moloc-Jehová, al necesitar proveerse
de sangre para su existencia, es también un vampiro, un Dios-Vampiro. he allí el
origen de todas las aberraciones de Antiguo Testamento, que Julius Streicher
definía como "un horrible folletín criminal, lleno de asesinatos, incestos,
fraudes, robos e indecencia".
Como un comentario final, recordaremos a nuestro lector que el judaísmo viene
practicando desde hace siglos una relación selectiva de mezcla con las demás
razas humanas, especialmente al procurar matrimonios entre mujeres
representantes del "Pueblo Elegido" y algunos elementos masculinos del los
grupos de la aristocracia de cada país o cultura. Esto no sólo le permite
acceder a sitios de importancia en la sociedad correspondiente, sino que liquida
además la tendencia aristocrática del linaje correspondiente, al inocularle el
germen judío. Esta es la esencia de la sencilla manipulación vampírica de las
mezclas de sangres propiciadas por el judaísmo jehovítico... Es la nueva cara
del culto a Moloc, sacrificando para él sociedades enteras, razas y pueblos
completos, sin necesidad de derramar una gota de sangre, poque el fuego de
Gehemma, hoy arde entre los genes, en el valle del alma de cada hombre

jueves 8 de noviembre de 2007

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA



Solo para quellos que nos gusta un buen argumento, una excelente fotografia y una historia hermosa del nuestro nobel gabriel garcia marquez, esta producciòn que dejara en buen nombre el cine latinoamericano.

cine arte , buena fotografia y trabajo de actores colombianos , solo para la gente que le gusta la lectura el cine arte

MUY BUENA BANDA ABNEY PARK

una excelente banda con tendencia DARK ELECTRO , DARK WAVE , CELTIC manejando una escena future epic , visitad el space de esta estupenda banda y podras descargar sus canciones en formato mp3

las mejores bandas gòticas de colombia

tenebrarum

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nova orbis

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Aghast

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Tears of Moonlight

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CARMILLA MORTE

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Rhyme of Tears

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sathiria

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gais pendulum

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impromtus ad mortem

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alma

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eternal

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